martes, 3 de marzo de 2015

Los pájaros cantan tras la tormenta...

...¿por qué no va a poder la gente deleitarse con la poca luz que les quede? (Rose Kennedy)




Hoy he visto gente, demasiada gente y apenas encontré miradas.

Sólo unos cuántos ojos clavados en pantallas móviles que no se atreven a mirar a nadie desconocido, a lo mejor vieron demasiadas películas de secuestros y tienen miedo. O vieron demasiada gente triste. 

He visto personas sin huella.

Hoy nos hablaron de las huellas del autor, y he visto muchas personas pero no encontré sus huellas. Todos iban con los mismos pantalones, con los mismos abrigos y con los mismos zapatos. Me atrevería a coger a unos cuantos pares, intercambiar sus vidas, y seguro que ni se darían cuenta.

He visto a algunos leyendo libros (¡de papel!) y me han hecho sonreír. Me gusta encontrar a alguien leyendo a Saramago, o a Blake, o a Marquez. Me gusta ver el brillo de sus ojos extraños.
Miro salvajemente a la gente a la cara por si una cara me cambia salvajemente la vida.

Aunque tampoco tengo nada en contra de las personas que viajan escuchando música. Hoy he visto a mucha. Siempre siento el impulso de preguntarles a todos qué escuchan, algún día lo haré.

Hoy he escuchado a Fito después de mucho tiempo, y Madrid parece otra distinta. He visto a personas moverse al compás. Juraría haber visto un flashmob en medio del paso de peatones de Conde de Casal. También he visto a un chico con una camisa que olía genial, y juraría que parecía feliz. Creo. 

He visto a dos chicos conocerse en un autobús y sonreírse de una forma hermosa. O al menos eso me he imaginado cuando los he visto mientras escuchaba a Quique en los cascos.

He visto a una chica escribir desesperada versos sin parar en una hoja arrugada que guardaba de la última huelga estudiantil. Era yo. 

Me he visto llorando en un vagón de Metro y a nadie pareció importarle demasiado.

Me he visto deseando que llegara el invierno durante meses, pero sonriendo sin querer porque volvían los días de sol de primavera.

Me he visto escuchando canciones como método catártico para poder olvidarme de ti, pero sin tener que olvidarte, ya sabes.

He visto el futuro y sabía que me tropezaría por vigésimo quinta vez por esa manía del corazón de enamorarse siempre como un idiota. Pero no dejé de andar.

Me he visto queriendo ser tan diferente que se me olvidó pensar de qué modo quería serlo.

He visto películas hechas para ser vistas. Y, gracias a dios, he mirado películas hechas para ser miradas. 
Y lo mismo con las personas.

Me encantan las personas hechas para ser observadas y no sólo vistas. Para ser investigadas, para explorar en sus recovecos, personas que te dejan estudiarlas y que se exponen. 
Dicen que el amor es dar a alguien el poder para destruirte, y confiar en que no lo haga. 



Estas líneas, ya lo ves, son lo más desesperado para tenerte tenerme a mi lado, que se me ha ocurrido hacer.

Esta vez te equivocabas, Nacho.